En algún momento de nuestras vidas nos hemos encontrado con personas que parecen tener una magia especial que hace que las personas se sientan atraídos hacia ellas, es agradable estar a su lado y trabajar con ellos. Este es un ejemplo de personas que tienen carisma.

Existe la creencia de que el carisma es una habilidad innata. Pero ese no es el caso, es posible desarrollar el carisma. En este artículo mencionaremos algunas claves para desarrollar esta habilidad.

¿Qué es el carisma?

El carisma comprende un conjunto de hábitos y rasgos que nos permiten ser agradables a otras personas. Esta palabra proviene del vocablo griego “charis” que significa gracia o regalo.

Las personas carismáticas son agradables, confiables, asertivas y cálidas. Las personas se sienten influenciadas por ellas, confían en sus opiniones y siempre desean trabajar con ellas.

El carisma es una forma de poder

Según los psicólogos sociales John French y Bertrand Raven, el carisma es una de las cinco bases del poder. Es un poder referencial que te permite influenciar en los demás debido al respeto y agrado que sienten por ti.

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante recordar que el carisma también puede ser mal usado. Como cuando se utiliza para manipular a otros y llevarlos a hacer cosas contrarias a sus intereses.

¿Cómo desarrollar el carisma?

Debido a que el carisma no es más que un conjunto de comportamientos y rasgos, éstos pueden ser aprehendidos y perfeccionados como lo han demostrado una gran cantidad de investigaciones.

Por ejemplo, los equipos de trabajo consideran que un líder es más carismático cuando es capaz de soportar dificultades y que las personas optimistas suelen tener carisma. También que las palabras que escogemos para expresarnos pueden afectar nuestro nivel de carisma.

El desarrollo del carisma como cualquier actividad de la vida requiere que se le dedique tiempo y esfuerzo. Por ello es importante prestar atención a las diversas áreas que la comprenden. Es un viaje personal de mejora en el cual es necesario enfocarse en un área a la vez.

El carisma comprende las siguientes áreas:

  1. Presencia y lenguaje corporal

Algunos aspectos importantes del carisma son el lenguaje corporal y la presencia. Dado que, teniendo el lenguaje corporal correcto se puede trasmitir fortaleza, calidez y simpatía sin necesidad de decir una palabra.

Por lo tanto, puedes iniciar parándote derecho con los hombres atrás y la cabeza levantada. Al hacerlo te verás seguro y en control de ti mismo pero lo más importante es que lograrás sentirte de esa manera.

Las investigaciones demuestran que el carisma está relacionado con la actitud positiva por lo cual debes esforzarte en mantener esta actitud.

La presencia está relacionado con la capacidad de prestar atención a otros. Las personas que tienen presencia son capaces de concentrar toda su atención en la otra persona y evitar pensar en otras cosas. Es decir se entregan completamente a la otra persona. Para desarrollarla, las habilidades de la escucha activa son un buen inicio. Cuando una persona nos habla, es importante poner toda nuestra atención a lo que dice y no pensar en lo que diremos después. Es asombroso el impacto que esto puede producir en estas relaciones interpersonales.

  1. Ayudar a otros a sentirse bien

Las personas carismáticas no sólo se enfocan en ellas mismas y en su propio éxito, sino que utilizan gran parte de su tiempo y energía en ayudar a otros a levantarse. Al hacerlo, crean un ambiente de energía positiva que ciertamente absorbe a otros.

Esto se puede lograr brindando tu ayuda y experiencia a las personas que lo necesiten, pero debes hacerlo de una manera humilde, brindando elogios sinceros y agradeciéndoles por su buen trabajo.

Otra forma de ayudar a otros es convertir en un mentor, dirigiendo personas que tienen menos experiencia o practicando actos aleatorios de amabilidad.

Si quieres hacer sentir mejor a otras personas, una sonrisa en el momento adecuado puede ser de gran ayuda.

Al desarrollar el carisma es muy importante ser sinceros, dado que las personas notarán cuando tus emociones son falsas y los cumplidos no son sinceros.

  1. Inteligencia emocional y empatía

Las personas carismáticas tienen un alto nivel de inteligencia emocional. Esto les permite estar consciente de sus propias emociones y de las de los demás. La inteligencia emocional permite mantener la calma en los momentos de tensión y ofrecer a las personas lo que necesitan emocionalmente.

La empatía está estrechamente relacionada con inteligencia emocional. Esto se evidencia en el hecho de que el mayor conocimiento y una conexión más profunda con las otras personas se logran cuando uno es capaz de entender las perspectivas, deseos y necesidades de otros.

Para desarrollar estas habilidades es necesario aprender a mantener nuestras emociones bajo control sobre todo en las situaciones de estrés y cansancio. También es necesario prestar atención a lenguaje corporal de otros y lo que dicen. De esta manera, se podrá entender que es lo que desean y necesitan, y tomar las acciones necesarias para ayudarlas.

  1. Autoconfianza y asertividad

La asertividad y autoconfianza son rasgos característicos de las personas carismáticas.

Para desarrollar la autoconfianza, se puede iniciar aprendiendo a reconocer nuestras fortalezas y utilizándolas, estableciendo y logrando metas pequeñas, e invirtiendo tiempo en aprender y desarrollar habilidades que nos permitan mejorar. También es importante desarrollar habilidades para hablar en público, de manera que podamos hacerlo de manera clara y segura.

La asertividad nos permite expresar nuestros deseos y necesidades, respetando los deseos y necesidades de otros. Una persona asertiva tiene un poder personal que lo usa con respecto, amabilidad y dignidad.

Estas habilidades van de la mano. Una vez que se ha desarrollado la autoconfianza se puede trabajar en la asertividad y expresar nuestros deseos y necesidades respetando las de los demás.