El estrés es considerado como la enfermedad moderna que aqueja a muchas de las personas actualmente. Las labores que realizamos día a día, el tráfico, los problemas en el trabajo, en la casa y muchas otras cosas no nos permiten realizar todas las cosas que nos proponemos. Esto evita que podamos descansar plenamente y nos despertemos cansados al día siguiente.

Del mismo modo, son normales los dolores de cabeza, que nos impiden concentrarnos y tener un día tranquilo. Nos distraen y evitan que nos enfoquemos en las tareas que estamos realizando. También hacen que no tengamos una buena salud.

Gran parte de estos síntomas, mencionados anteriormente, son causados por el estrés. Y es que el estrés es la forma de que el cuerpo responde a una situación que parece ser amenazadora y/o retadora.

Pero esta respuesta no es completamente negativa como se cree socialmente. Sino que nos brinda mecanismos que nos permiten superar la situación desafiante, activando los recursos necesarios para ello. En consecuencia sería correcto afirmar que el estrés tiene un propósito positivo puesto que nos permite adaptarnos al entorno cambiante.

Pero ¿por qué asumimos que el estrés es algo perjudicial?

Cuando permitimos que esta respuesta se extiende en tiempo o aumente su intensidad, los efectos en nuestro organismo pueden ser perjudiciales. Esto ocasiona que nuestro cuerpo genere respuestas adversas y dañe nuestra salud.

Por consiguiente, es fundamental entender el verdadero mensaje que transmite el estrés. Encontrar alternativas para manejarlo y usarlo a nuestro favor. Al hacerlo de esta manera, los mecanismos que se activan en nuestro cuerpo se mantienen en niveles adecuados que nos permitan tener un buen estilo de vida y superar las situaciones adversas.

Formas de mantener a raya el estrés

El estrés puede ser un gran aliado si sabes manejarlo. Para controlar el estrés es importante contar con alternativas que nos permitan manejarlo de manera saludable como las que se muestran a continuación:

  1. Céntrate en el lado positivo de las cosas

En la mayoría de los casos tendemos a sentirnos víctimas y/o culpables frente a las situaciones adversas. Nos llenamos de pensamientos negativos que nos condenan y nos sumergen más en el fondo del abismo. Pero esta actitud no nos lleva a ningún camino que nos acerque más a la solución, sino que empeoran la situación. En cambio, si adoptamos una actitud más positiva, dándonos cuenta que: “Después de la tormenta, viene la calma”. Entonces, veremos que la situación es pasajera y al final siempre habrá una solución y/o aprendizaje.

Frente a estas situaciones, lo mejor es aprender de la adversidad y usar esa enseñanza para situaciones similares en el futuro. Otra forma de actuar frente a estas situaciones es cambiar nuestras palabras. Y en vez de centrarnos en el problema, preguntarnos cómo podemos superarlo.

  1. No dejes que tus pensamientos te dominen

El autoconocimiento es primordial para tener una buena salud y paz mental. Muchas veces, la forma como interpretamos y actuamos frente a una situación se ve influenciada por nuestros pensamientos. En consecuencia, podemos convertir un problema pequeño en un gran desafío.

Por consiguiente, en una circunstancia desafiante y difícil debes cambiar los pensamientos negativos por los positivos, centrarte en tu respiración y hacer preguntas más enriquecedoras como ¿Qué enseñanza me deja esta circunstancia? Al plantearlo de esta manera, tomas un mayor control de la situación y no dejas que tus emociones y/o pensamientos te dominen.

Ten en cuenta que no toda la responsabilidad de lo que sucede a tu alrededor está sobre tus hombros. Por lo tanto, relájate y no te presiones.

  1. Deja de asumir más responsabilidades de las que puedes manejar

Aprende a decir no y deja de querer contentar a todas las personas que te rodean. Al mismo tiempo, sé realista y no asumas mayor carga de la que puedas manejar. Ten presente que no eres perfecto y nunca podrás cubrir las expectativas de todos.

Eres un ser humano y por lo tanto habrá ocasiones en las que cometerás errores. Así que permítete equivocarte y aprender de tus fallas. Esto te permitirá crecer como persona y enfrentarte a la vida de una manera más relajada y sin presiones.

  1. Delega tareas

No eres el todopoderoso, por lo tanto, no pretendas querer hacerlo todo por ti mismo. En ocasiones es saludable buscar ayuda y delegar tareas a las personas que están cerca de ti. Esto te permite no sobrecargarte y evitar que te estreses.

El acto de pedir ayuda a otros, mejora las relaciones personales y crea vínculos más profundos con las personas a las que recurres. Recuerda que los mejores proyectos se crean mediante el trabajo en equipo.

  1. Pon énfasis en tus relaciones personales

Como seres humanos es natural ser altamente sociables. En consecuencia, es imprescindible darnos tiempo para deleitarnos con la compañía de nuestros seres queridos, compartir momentos de alegría con ellos.

Los vínculos con las personas cercanas a ti nos fortalecen y nos brinda el impulso para superar las adversidades y lograr nuestras metas.

 

Estas recomendaciones son una buena forma de lidiar con el estrés y es importante practicarlas constantemente hasta convertirlas en hábitos. Te reto a que las usas inmediatamente para evitar que el estrés se vuelva en tu enemigo y, en vez de ello, se convierta en tu más grande aliado.

Te sugiero leer este otro artículo:

Secretos para ser más feliz